Una de las mayores reliquias de la cristiandad y la prueba concreta de la crucifixión de Jesús se encuentra en el monasterio Santo Toribio de Liébana, en el Norte de España, custodiada actualmente por tres frailes de la Conferencia Franciscana Santa María de Guadalupe y del Caribe. Se trata de un trozo del lignum crucis, proveniente del brazo izquierdo del madero del que colgó el Salvador realizado en madera de ciprés de Palestina con 2.000 años de antigüedad (según estudios forestales realizados en el año 1.958)
Como sacristán, fray José de Jesús Rodríguez, recorrió cada rincón del Santuario, encontrando en la zona del coro una imagen de la Virgen de Guadalupe que colocaron en el jardín para que reciba a los miles de peregrinos que diariamente se dan cita en el lugar. Casi de manera inmediata las rosas del lugar comenzaron a florecer, y cada día, poco antes de la misa, un suave olor a rosas inunda la capilla donde descansa el lignum crucis
Los tres frailes custodios, procedentes de la Conferencia Franciscana Santa María de Guadalupe y del Caribe son fray Rafael Rizo y fray Felipe Álvarez (sacerdotes), y un hermano lego, fray José de Jesús Rodríguez. Las tareas están muy bien distribuidas, Fray Rafael permanece en el Santuario como responsable de la custodia, aunque también acompaña a fray Felipe en su la labor pastoral en 30 parroquias de los alrededores, entra valles y montañas. En tanto que fray José, es el sacristán y encargado de que el santuario luzca acorde con la importancia de la reliquia y acerque a los peregrinos y visitantes hacia Dios.
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